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Las medidas de los bebés nacidos en esta semana pueden ser muy distintas, podría pesar entre 2700 y 4000 gramos y medir entre 48 y 55 cm, aunque si es más pequeño o más grande, no tiene por qué ser un problema.

En los pliegues de la piel del bebé, aún podemos encontrar algún resto de vérnix caseoso, pero, en general, esta sustancia puede haber desaparecido completamente, como la mayor parte del lanugo.

A finales del embarazo, se suele dar un descenso progresivo del número de movimientos fetales, normalmente a causa de que su nido cada vez es más estrecho, puesto que el bebé no deja de crecer y ocupar más sitio. También intervienen otros factores en este cambio de actividad fetal: la reducción del líquido amniótico y la mejora de coordinación de sus movimientos. Por eso, a estas alturas, los movimientos fetales son menos frecuentes, pero es importante notar que se mantiene cierta actividad fetal diaria. Cuando hemos estado muy atareadas, es muy fácil que nos pasen desapercibidos sus movimientos, por eso es bueno que nos sentemos y nos relajemos para notar su actividad; podemos estimularlo con caricias, tomando alguna bebida dulce, chocolate o galletas. Si no detectas esta actividad, o bien sientes un movimiento extraño y repentino, acude al hospital, porque la inactividad, a veces, indica que se está produciendo sufrimiento fetal.

¿Qué me está pasando?

Puede ser que esta semana se inicien las señales de parto, a saber:
- contracciones regulares cada 5-10 minutos, cuya intensidad va en aumento
- pérdidas de líquido amniótico, sean leves o considerables, ya que ello depende de si la bolsa se rompe de golpe o de forma progresiva
- sangrado parecido al que se produce con la menstruación
(Links: Las dudas más frecuentes sobre las contracciones;  Parto, ¿cuándo acudir al hospital?;   ¿Qué síntomas indican que el parto se acerca?;  Parto en el hospital;  Parto en casa)

Parto hospital

Si no es así, debes saber que, en un principio, no hay problema, técnicamente no estarás atrasada ​​hasta que hayan pasado 42 semanas de tu embarazo. De manera que disfruta de estos días, preparando la llegada de tu bebé, la maleta para el hospital... siempre sin agobiarte. Si te apetece, puedes mantener tus relaciones sexuales, tu vida normal... Mantén el ejercicio físico y, sobre todo, los ejercicios de Kegel. Y, si te gusta cocinar, prepara túpers para congelar; habrá días tras el posparto que tener algo cocinado irá de maravilla. Pasea al aire libre, por el bosque, a la orilla del mar... Eso sí, con compañía o con un teléfono a mano por si te pones de parto.

Es normal que estés impaciente por conocer a tu bebé, pero no te desanimes, menos del 5% de lo bebés nacen el día de salida de cuentas y alrededor del 50% de bebés deciden prolongar su estancia en el útero. Esto sucede porque la fecha probable de parto no es exacta, no necesariamente porque tu bebé se esté retrasando.

La caída del tapón mucoso no indica parto inminente, sino que se está acercando el momento y pueden pasar de semanas a horas para que te pongas de parto. Esta sustancia que se expulsa por la vagina suele ser marronácea, acompañada de filamentos de sangre. Sólo si hay contracciones regulares y sangrado abundante, hay que acudir a urgencias. (Link: Expulsión del tapón mucoso)

Es posible que en estos días tengas algunas molestias y dolores musculares en la pelvis, dolor de espalda, sobre los riñones, a menudo parecido al dolor de regla. Asimismo, las contracciones de Braxton Hicks serán más frecuentes e intensas y pueden llegar a ser dolorosas. No desperdicies la oportunidad, practica y prueba las técnicas de respiración que mejor se adaptan a tu cuerpo.

Pruebas médicas

Durante la consulta médica, el ginecológo o la comadrona pueden realizarte un tacto vaginal para comprobar el grado de dilatación y borramiento del cuello uterino. A veces ocurre que tras esta exploración, se despeguen las membranas amnióticas para estimular el inicio espontáneo del parto. En estos casos, suele haber un leve sangrado, pero ello no es motivo de alarma.

Es importante que en esta visita preguntemos sobre el funcionamiento de los protocolos hospitalarios, la atención al parto y la atención al recién nacido. Lo ideal sería que todo esto lo tuvieras claro ya, pero nunca es tarde para estar informados de lo que puede pasar para intentar prever ciertas situaciones.

A partir de la semana 40, te citarán para que acudas a monitores. La monitorización del feto se realiza mediante la colocación de unas cintas sobre tu barriga y unos sensores conectados a un monitor, donde aparecerá la frecuencia de los latidos de tu bebé (entre 120-160 latidos por minuto es lo esperable) y la de tus contracciones.

Has de saber que, si no das a luz en la semana 40, algunos médicos aconsejan inducir el parto a partir de esta semana. De cualquier manera, asesórate bien porque, en un principio, si tu embarazo ha sido normal, puedes esperar hasta la semana 42.