Todo maternidad - La red social de la maternidad. Todo sobre la embarazo, posparto y crianza

El feto mide entre 8 y 9 cm y pesa alrededor de 30 gramos.

A partir de esta semana, los fetos adoptan ritmos de crecimiento variables, algunos crecerán más rápido que otros, pero obedeciendo exactamente a los mismos patrones y procesos evolutivos. No obstante, el desarrollo de tu bebé sigue siendo rápido y mientras que el crecimiento de la cabeza se ralentiza, el del cuerpo aumenta.

En este sentido, quizá lo más destacable es que el bebé adopta una postura más enderezada gracias a que el cuello se alarga y su cabeza se yergue. Todo ello gracias a que sus huesos y músculos funcionan mejor y son más fuertes.

Una especie de vello suave llamado lanugo empieza a recubrir su fina piel (cada vez menos transparente) para ayudar a que se mantenga a una temperatura agradable, como si se tratara de una sábana hecha a su medida. A estas alturas, también le pueden empezar a crecer las cejas y el pelo en la cabeza.

La cara cada vez resulta más expresiva, ya que sus músculos ganan consistencia y aparecen los labios de la boca. La conexión entre las neuronas y los músculos va mejorando. Tu bebé está ensayando muchos movimientos a través de muecas involuntarias. De hecho, a veces parece que bostece, y puede ser que se lleve el pulgar a la boca, aunque aún quede tiempo para presentar el típico reflejo de succión. Las primeras papilas gustativas empiezan a aparecer, a pesar de que todavía no le sean muy útiles.

Embarazo encias

¿Qué me está pasando?

A medida que tu bebé crece, la placenta y el útero también están aumentando su tamaño. Por ello, es muy normal que vayas perdiendo la cintura y empieces a ganar volumen y peso.

Lo más frecuente en esta etapa son las molestias ocasionadas por el aumento de riego sanguíneo que dilata los vasos sanguíneos y los hace más vulnerables. Ello implica que ciertas zonas más superficiales, como la nariz o las encías, expuestas a agresiones externas, puedan llegar a sangrar ocasionalmente. Así, al cepillarnos los dientes o al sonarnos la nariz, no será raro que sangremos un poco. Sin embargo, también puede ser que sangremos sin que hagamos nada. Todo esto es normal, pero si observamos que es muy frecuente, lo consultaremos a nuestra comadrona.

Si nuestras encías sangran a menudo, sobre todo al cepillarnos los dientes, es recomendable acudir al dentista para que nos realice una revisión general; una limpieza de sarro y la rutina de una higiene dental rigurosa con un buen cepillado y una adecuada pasta dentrífica mitigarán estas molestias. (link: ¿Por qué me sangran las encías en el embarazo?)

Algunas embarazadas experimentan en estas semanas cierta congestión nasal. Se trata de la rinitis gravídica, una alteración no grave causada por el aumento de tamaño de los cornetes nasales, que impide que el paso del aire se produzca con normalidad, como cuando nos resfriamos.