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El día 17 de noviembre se celebra el Día Mundial del Niño Prematuro. Esta fecha es de vital importancia porque, en los últimos años, ha aumentado el número de bebés nacidos prematuramente. En la actualidad, nacen 15 millones de niños prematuros cada año en todo el mundo. El 60% de estos niños nacen en países en desarrollo por la falta de planificación y control durante el embarazo. En los países desarrollados, a pesar de tener un mejor sistema de salud, también encontramos cifras muy elevadas por el aumento de los tratamientos de fertilidad y la edad avanzada de las madres, entre otras causas.

Nutrición¿Cuál es la definición de un nacimiento prematuro?

Se considera que un niño es prematuro cuando ha nacido antes de la semana 37 de gestación (pretérmino).

¿Qué problemas de salud puede tener un bebé prematuro?

El bajo peso al nacer (<2,5 kg) junto al número de semanas que se adelanta el parto son factores determinantes para el desarrollo y madurez del bebé. De esta manera, un bebé prematuro es más vulnerable a las enfermedades por el menor desarrollo de sus órganos y de su sistema inmunitario.

Uno de los problemas más acusados de los bebés prematuros es su mayor dificultad para conservar el calor corporal. Según el desarrollo de sus pulmones, pueden presentar problemas de respiración, incluso apnea (dejar de respirar). Además, los bebés prematuros tienen más riesgo de sufrir infecciones, problemas de desarrollo cognitivo y de visión.

Las primeras semanas de vida, los bebés prematuros presentan complicaciones para alimentarse a causa de la inmadurez de su sistema digestivo, de la ausencia del reflejo del hambre y de la incapacidad para succionar y deglutir.


¿Cuáles son las causas de prematuridad?
En muchos casos de parto prematuro espontáneo se desconocen las causas, éstas son múltiples y, a menudo, están relacionadas entre ellas. Según un informe de la OMS algunos factores de riesgo de prematuridad son:

  • Embarazo adolescente o a partir de los 40.
  • Partos muy seguidos (menos de 1 año)
  • Embarazo múltiple
  • Problemas de salud mental y violencia doméstica
  • Enfermedades infecciosas

Entre estos factores de riesgo, algunos están relacionados con determinados estilos de vida y, muy especialmente, con la nutrición:

  • Tabaco: aumenta el riesgo de sufrir un aborto, malformaciones congénitas y bajo peso al nacer.
  • La delgadez antes del embarazo: si una mujer presenta bajo peso (IMC<18,5 kg/m²), tiene más riesgo de tener un parto prematuro y un niño de bajo peso.
  • El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de un parto prematuro.
  • Desnutrición y carencias nutricionales.
  • Anemia: la falta de hierro aumenta el riesgo de bajo peso al nacer y parto prematuro.
  • Diabetes gestacional e hipertensión durante el embarazo (preeclampsia).

 

¿Qué podemos hacer para prevenir la prematuridad?

La mayoría de las causas mencionadas pueden prevenirse teniendo en cuenta dos estrategias: una buena planificación del embarazo y unos buenos hábitos alimentarios.

Con una buena planificación y control del embarazo podemos evitar un embarazo adolescente, alargar el tiempo entre partos y controlar una posible enfermedad mental.

Además, la planificación del embarazo nos puede animar a dejar de fumar, así que los meses previos al embarazo resultan un buen momento para acabar con la adicción al tabaco.

Deberíamos evitar también el alcohol y otras drogas, que influyen negativamente en el desarrollo del bebé y pueden provocar parto prematuro y bajo peso al nacer.

Por lo que se refiere a nutrición, adoptar unos buenos hábitos alimentarios antes del embarazo es clave para empezar de la mejor manera posible. De esta manera, conseguiremos un peso adecuado y evitaremos déficits nutricionales y anemia.

Además, si seguimos una alimentación saludable y equilibrada, podremos evitar y también controlar posibles trastornos como la diabetes gestacional o la hipertensión en el embarazo.

Las siguientes recomendaciones nutricionales pueden serte de utilidad durante el embarazo:

  • Realizar 4 ó 5 comidas a lo largo del día.
  • Comer con tranquilidad y masticar a poco a poco.
  • Usar técnicas culinarias variadas y no abusar de los fritos.
  • Apostar por una presencia considerable de cereales, mejor integrales, así como de legumbres.
  • Comer, al menos, 3 piezas de fruta y 2 de verdura diarias.
  • Asegurarnos un buen aporte de ácido fólico con verduras de hojas verdes y de hierro. (hierro en el embarazo)
  • Consumir aceite de oliva.
  • Evitar los refrescos y las bebidas con gas.
  • Descartar el té y el café.
  • Restringir los alimentos ricos en azúcares y grasas.
  • Beber mucha agua (2 litros).

Si planeamos tener un bebé y nos cuesta adoptar estos hábitos y, además, nos preocupa nuestro peso (por exceso o por defecto), debemos acudir a nuestro médico o a un dietista-nutricionista. Asimismo, si creemos padecer alguna carencia nutricional, también se lo consultaremos al especialista, quien nos ayudará a afrontar y vivir esta bonita experiencia de la mejor manera posible.

Sílvia Fernández Barrés
Dietista-Nutricionista