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En esta época del año, con la bajada de las temperaturas, es muy común pasar por un resfriado o por una gripe, y la mujer embarazada no está exenta de sufrir alguno de estos trastornos. Como siempre, la prevención será la clave para ser menos vulnerables a estas enfermedades.
De manera que, si estamos en estado y queremos mantenernos lo más alejadas posible de un resfriado o una gripe, podemos seguir algunos consejos generales:

  • Evitar los cambios bruscos de temperatura. En casa no hemos de poner la calefacción muy fuerte; sobre los 18º conseguimos una temperatura ideal, que también nos ayudará a ahorrar en la factura del gas, puesto que es a partir de 20º cuando se dispara el consumo energético y, por tanto, el gasto económico.

  • Salir a la calle bien abrigadas. Es importante taparnos bien el pecho, el cuello y los oídos para evitar coger frío. Lo ideal es vestirnos por capas y así, al entrar en una tienda u oficina donde tengan la calefacción muy alta, nos podremos sacar algunas prendas. De esta manera, al salir de nuevo a la calle, evitaremos el contraste demasiado brusco entre la temperatura interior y la exterior.

  • Evitar el contagio con personas enfermas. Hay que prevenir el contacto físico con personas enfermas y mantener unas buenas medidas higiénicas, como lavarnos las manos con agua y jabón a menudo y no llevarnos las manos a la boca, ni tocarnos la nariz ni los ojos. Si utilizamos un pañuelo de papel, hemos de tirarlo a la basura y, a continuación, lavarnos las manos.

  • Dormir bien y comer de manera sana y equilibrada. Si estamos descansadas y tenemos una buena alimentación, nuestras defensas resultan más efectivas contra los virus que causan el resfriado y la gripe.

Embarazo  ¿Qué hacer cuando ya estamos enfermas?

Una vez que nos hemos contagiado, si seguimos algunos consejos podremos hacer que la enfermedad dure menos y nos encontremos mejor.

El primer paso es comer. A pesar de que las creencias habituales digan que durante la enfermedad no se debe comer, la mujer embarazada debe hacerlo, aunque tenga poco apetito y la comida le parezca insípida, porque necesita energía para combatir al virus. En cualquier proceso vírico es nuestro propio organismo el encargado de hacer frente a la enfermedad, por lo que dormir y comer suficientemente son las mejores armas de ataque. De otra manera, si deja de comer durante estos días en que cursa la enfermedad, la embarazada estará más debilitada y le costará más curarse.



En cuanto a la alimentación que debe seguir, la futura mamá tendrá que seguir las siguientes recomendaciones:

  • Beber muchos líquidos. A través de la mucosidad perdemos mucho líquido y especialmente si hay fiebre, porque ésta provoca sudor. Para poder recuperarlo, debemos ingerir líquidos que, además, nos ayudarán a reducir la congestión. Lo ideal es el agua natural y podemos añadirle miel (si no tenemos diabetes gestacional) y limón.

  • Tomar caldos y cremas. Son preparaciones nutritivas y nos aportarán mucho líquido. Debemos evitar tomarlas muy calientes para no irritar más la garganta si está inflamada. Algunos ejemplos son el caldo de pollo o ave o las sopas de ajo y de cebolla. Éstas últimas, además, nos ayudan a reforzar nuestras defensas.

  • Comer frutas y verduras. A pesar de que el papel de la vitamina C en la prevención de los resfriados no está demostrado, algunos científicos apuntan a que podría ser útil para reducir la duración del resfriado. Para ello no necesitamos suplementación, sino tomar frutas cítricas y verduras ricas en vitamina C (como el pimiento rojo, el brócoli y las espinacas).

  • Optar por comidas blandas. Si tenemos inflamado el cuello, optaremos por comidas blandas que no cuesten tragar como las mencionadas, caldos y cremas, además de purés, pan de molde, frutas sin piel, jamón york, pavo, tortilla, etc. Y también evitaremos los alimentos ácidos que pueden irritar la garganta, como el zumo de naranja y de pomelo. Si nos apetece, podemos beberlos diluidos con agua.

  • En cuanto a los lácteos existe una creencia muy arraigada sobre que la leche aumenta la mucosidad. Sin embargo, diferentes estudios no han podido demostrar este hecho, así que, si te gusta la leche, puedes tomarla aunque estás resfriada, procurando que no esté muy caliente.

Aun teniendo en cuenta todas estas medidas, si el resfriado se complica o aparece mucha fiebre y, además, se sospecha de una infección (como por ejemplo una otitis) lo ideal es consultar a nuestro médico. Sobre todo es importante evitar la automedicación, tanto de fármacos como de preparados naturales de la herboristería, puesto que muchos de ellos podrían perjudicar el bienestar y el desarrollo de nuestro pequeño.


Sílvia Fernández Barrés
Dietista-Nutricionista

Sílvia Fernández

silviafueroSoy Sílvia Fernández Barrés, diplomada en Nutrición Humana y Dietética (colegiada por el CoDiNuCat) y Máster en Envejecimiento y Salud.
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