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"En general, el nacimiento se instituye como un momento traumático en que la ciencia toma el mando y eso dificulta a la madre gestionar el proceso", dice el psicoterapeuta.

Parto"El embarazo es la expresión de vida que llama a la vida y culmina con el parto. Se está dando un movimiento que promueve un parto dulce aunque, de forma general, el nacimiento se instituye como un momento traumático", afirmó ayer en el Club FARO el psicoterapeuta Cherif Chalakani. Presentado por Valle García, directora de la escuela Gestalt Guibor de Santiago, "El bien vivir (espacio entre el bien nacer y el bien morir)" fue el título de su charla.

No se puede medir las consecuencias que pueden tener en la persona un parto traumático, según Chalakani, pero está clara la importancia de ser bienvenido de modo muy natural. "Gestación y parto dice- son momentos fundamentales que enmarcan la vida después. Pero toman el embarazo y el parto como una enfermedad. De hecho la mujer va a parir al hospital y a partir de ahí la tecnología toma el mando. Se supone que es 'facilitar el proceso', sin embargo lo que hay a veces es programación, anestesia, anticipación.... una negación de un proceso vital y una negación de su dimensión sagrada. El posible empoderamiento por parte de los profesionales de la salud imposibilita entonces a la madre para gestionar su propio proceso. En Sudamérica, por ejemplo, más del 50% de los partos se producen por cesárea. Ojalá la ola de nueva conciencia pueda ir llegando a los hospitales y se faciliten recursos y se pongan los medios para celebrar la vida en todas sus dimensiones".

Para Cherif el embarazo es la expresión de vida que llama a la vida y culmina con el parto. "Se está dando un movimiento de concienciación, más en los países industrializados. En España es un movimiento naciente. Hay ginecólogos, matronas, doulas y otros profesionales que se ocupan en crear un espacio de bienvenida a la vida; se está dando una ola de movimiento que promueve un parto dulce en contra de todo momento traumático. Para Cherif hay un elemento de violencia no reconocida ni nombrada en el momento del parto, incluso en los partos "normales".

La realidad del parto, según Chalakani, es que no podemos predecir cuando empieza, tampoco cuanto va a durar. "La mamá ante esto va a tener un nivel de aprensión, de miedo", dice. Según Cherif falta que se puedan superar estos miedos para pasar de ellos a la confianza y atravesarlos llena de poder. Tendría que darse un giro en torno a la atención para así devolverle la confianza a la madre de modo que ella pudiera autoregularse. La madre posee una sabiduría instintiva animal, ella sabe cómo parir, solo necesita el espacio adecuado para permitir que esta sabiduría aflore".

El parto puede suponer dolor, dice el psicoterapeuta. "En nuestra cultura -afirma- la tendencia es evitarlo, lo que tenemos que aprender es a relacionarnos con él. Hay dolores además que son partes intrínsecas de la vida y son regalos de la vida cuando se pueden enfocar y encarar de una manera vital".

Sostiene este terapeuta que la evolución en el cuidado en el parto comenzó con permitir la presencia del padre, que pueda acompañar a su compañera, estar presente en ese momento tan vital. "Posteriormente -dice- se favoreció el contacto primario del bebé con la mamá, piel con piel, olor con olor, latidos con latidos, esos contactos que los animales hacen naturalmente para poder vincularse con sus criaturas; finalmente se propicia un ambiente acogedor, familiar, en definitiva se trata de no banalizar el milagro de la vida que se encarna".

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Sílvia Fernández

silviafueroSoy Sílvia Fernández Barrés, diplomada en Nutrición Humana y Dietética (colegiada por el CoDiNuCat) y Máster en Envejecimiento y Salud.
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