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Si para un bebé sano la leche materna es un regalo, para un bebé prematuro es pura supervivencia y, además, una manera de mejorar su calidad de vida.

PrematurosAl principio...
Los bebés que nacen antes de la semana 32 no suelen tener los reflejos de succión y deglución instaurados ni la coordinación de los mismos. Por este motivo, normalmente, pasan un período alimentándose a través de una sonda hasta que van creciendo y madurando.

Más adelante ...
De la misma manera que cada niño aprende a andar a una edad distinta, los bebés prematuros están maduros para mamar cada uno en su momento. Hay que tener paciencia, fomentar la succión no nutritiva (se vacía al máximo el pecho antes de ofrecerlo) y el piel con piel (si puede ser irrestricto), y esperar el día en que puedan empezar a mamar. Son tan pequeños que se suelen fatigar y es necesario controlar que consiguen mamar de manera efectiva.

¿Qué necesitamos?
La leche materna es un alimento único y para los bebés prematuros, un tesoro, un medicamento que se adapta a sus necesidades y que les permite crecer y evitar ciertas enfermedades características de los niños prematuros. Por lo tanto, hay que animar y ayudar a las madres de bebés prematuros a conseguir una buena producción de leche que les permita alimentarlos. Como todo en esta vida, es cuestión de saber qué podemos hacer:

  • A menudo se necesitan pezoneras para facilitar y mejorar la transferencia de leche (hay que buscar el tamaño adecuado para cada madre / pezón)
  • Tener un buen sacaleches doble eléctrico
  • Botes de congelación
  • Bolsa térmica de transporte
  • Placas de frío para transportar la leche

¿Cuándo empezamos a extraer la leche y cómo la manipulamos?
Tan pronto como hayamos superado el shock inicial, las madres pueden comenzar a sacar leche para sus bebés. Es cierto que la situación es extremadamente dura y resulta agotadora, pero hay que empezar a estimular la producción de leche cuanto antes. Así pues, al cabo de dos o tres horas tras el parto, hay que empezar a estimular el pecho para extraer el calostro.

La cantidad de calostro es pequeña, por lo tanto, es más útil sacar la leche a mano y recogerla con una cucharilla. Una vez terminada la extracción, se puede depositar en una jeringa y guardarla en la nevera (o en el congelador) para ofrecérsela al bebé cuando esté estable.

Las extracciones deben imitar lo que sería la succión de un bebé, de manera que cada 2 horas de día y cada 3 horas de noche hay que ponerse manos a la obra. En 24 horas, se habrán realizado de 8 a 12 extracciones.

La leche para los niños prematuros hay que almacenarla y congelarla bajo unos parámetros diferentes que la leche de niños nacidos a término. 24 horas en la nevera, y no por nada especial, simplemente para garantizar que la leche será tan fresca como sea posible y que no habrá tiempo ni opción para que se contamine.

Con un bebé prematuro nada es fácil, pero la leche materna es el toque mágico que a menudo marca la diferencia en la recuperación y crecimiento de estos pequeños aventureros.

Alba Padró
Asesora de lactancia
IBCLC/308-75146. L-28797