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Cuando una madre pierde a su bebé durante el embarazo o el parto, el dolor y la tristeza lo inundan todo. Al dolor de la pérdida se puede sumar el dolor de encontrarse con los brazos vacíos y los pechos llenos...
El cuerpo de una madre empieza a fabricar leche cuando la placenta se separa del útero. En este preciso momento, el mecanismo hormonal se pone en marcha y la producción de leche se da en pocas horas. Con todo, hay que tener presente que la subida se puede producir, incluso, en las primeras semanas de embarazo (10-12), lo que puede generar gran desconcierto y sorpresa.

Pérdidas¿Se puede inhibir la producción de leche?

A muchas madres se les suministra una pastilla que sirve para inhibir farmacológicamente la producción de leche. A otras, se les sugiere que se venden el pecho o que dejen de tomar líquidos con el fin de la que la subida de leche no se produzca... Los métodos agresivos para parar la producción de leche no son nada recomendables ya que crean más dolor y malestar en la madre. Un manejo respetado de la situación va a permitir a la madre tener tiempo para elaborar un duelo adecuado.

Muchas veces, y a pesar de todos los intentos por frenar la subida de la leche, ésta acaba apareciendo, ya que hay muchos estímulos sensoriales (como ver las cosas del bebé, pensar en él...) que pueden dar a entender al cuerpo que siga adelante con la subida.

Gestionar nuestra leche de forma respetuosa

La gestión de estas situaciones es muy delicada y es importante informar a las madres de las opciones que tienen y de cómo pueden gestionar su leche en momentos tan duros. Querer hacer desaparecer la leche es imposible, puesto que la leche va a estar ahí unas semanas y va a ser el amargo y diario recordatorio de que algo muy duro ha sucedido.
Los primeros días será necesario mantener una extracción varias veces al día (6-8). Poco a poco, harán falta menos (1-2 al día), hasta que el pecho deje de ingurgitarse y no duela ni moleste.

¿Cómo extraer la leche?

El cuerpo debe entender que la leche no es necesaria, pues no hay bebé para que la reciba. La manera más respetuosa de bajar la producción de leche es ir sacando leche cuando la madre lo sienta necesario. Lo puede hacer a mano o con sacaleches, y debe ir sacando una cantidad de leche suficiente para aliviar la tensión de los pechos dejando siempre leche dentro. Al no sacar toda la leche, el cuerpo entiende que la producción es excesiva y se va reduciendo naturalmente. De esta manera, en pocas semanas y pese a haber leche dentro de la glándula, el pecho deja de molestar.


¿Qué más podemos hacer?

Para ayudar en todo el proceso y para que sea menos complicado, se puede aplicar frío (congelados envueltos en toallas, hojas de col) y tomar antiinflamatorios mientras siga siendo necesario extraer leche.


¿Qué hacer con la leche extraída?

Éste es otro tema a tener en cuenta. Hay madres que prefieren tirarla, pero otras no se sienten cómodas al tirarla y prefieren cederla para otros bebés que la puedan necesitar, sintiendo así que todo ha tenido un poco de sentido. Siempre se puede ofrecer la leche a conocidas que también estén amamantando y quieran recibir ese regalo tan especial.

Alba Padró
Asesora de lactancia
IBCLC/308-75146