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Redondeadas, picudas, chatas, irregulares, poco prominentes...

Todas las mujeres embarazadas guardan en su interior un futuro bebé, sin embargo, sus barrigas, de cara al exterior, pueden adoptar formas y tamaños muy diversos aun estando en el mismo mes de gestación y llevando en sus entrañas un feto de peso similar.

Incluso se puede dar el caso de una misma mujer que, en diferentes embarazos, presentará distintos tipos de barriga, o futuras mamás que, a lo largo de una misma gestación, verán cómo su vientre va adquiriendo diferentes y singulares formas.

 Sobre el embarazo existen todo tipo de ideas preconcebidas, muchas de los cuales no tienen una base científica.

Entre los más difundidos está el que relaciona la forma del vientre de la futura madre con el sexo del bebé.
No obstante, no todo son mitos, puesto que la forma del abdomen de una mujer embarazada puede aportar cierta información.
A continuación, analizaremos cuál...

Según la tradición popular, una barriga puntiaguda indica que la futura madre espera un niño.
Por el contrario, si el vientre es redondeado, estaremos ante una niña.
Sin embargo, la forma del abdomen no guarda ninguna relación con esta creencia tan extendida, ya que puede haber varios motivos que intervienen en la morfología de la tripa de la mujer una vez queda en estado.

Una barriga que sobresale puede ser indicio de que se trata del primer embarazo de la mujer, o bien puede informarnos de que su pelvis es de constitución estrecha.
La tripita puntiaguda también puede darse en casos de mujeres que, por naturaleza o por haber practicado ejercicio ocasionalmente, han mantenido su musculatura abdominal en buen estado.
Con todo, cuando estamos ante una deportista de élite, su musculatura se encargará de sostener al bebé y, en apariencia, apenas se le notará el embarazo durante los primeros meses.

Por otra parte, una barriga apenas prominente también puede indicar que la embarazada ya ha pasado por una primera gestación, motivo por el cual los músculos de su abdomen y su útero han perdido tonicidad. No obstante, a medida que crezca la criatura, la barriga tenderá a adoptar una forma más redondeada.

También se cree que la estatura de la mujer puede influir en la forma del abdomen cuando se queda en cinta. De cualquier forma, tampoco se trata de un hecho con fundamento científico, ya que puede deberse a un simple efecto óptico: mientras que las futuras mamás altas presentarían un vientre más prominente, las más bajitas mostrarían una barriga expandida hacia los lados.

Podríamos extendernos más en la variada información que transmite cada tipo de barriga según el tamaño del bebé, de su posición...

Con todo, siempre serán datos poco significativos, pues ninguno de ellos puede explicar ni cuál es el sexo del bebé ni tampoco cuál es su estado dentro del útero materno.
De manera que ninguna futura mamá debería preocuparse por la forma que adquiera su vientre, pues, más allá de la imagen que podamos mostrar, todos ellos serán hermosos por el mero hecho de albergar una nueva vida.